Historial para Septiembre, 2008
La metáfora del viento
José Maria Garteiz
Martes, Septiembre 30th, 2008
Después de practicar este verano kite-surf (ver Cómo motivar) me he dado cuenta de que una playa es como la cultura de un país. Cada playa es diferente a la que está un poco más allá, y por muy cerca que esté la una de la otra, tienen corrientes, vientos y hasta arena diferente. Lo mismo ocurre con los países, podemos tener la misma lengua, pero la entonación, los acentos, e incluso algunas palabras significan cosas diferentes.
Al entrar en la playa nos podemos encontrar con decenas de cometas rasgando los cielos, al igual que al entrar en una cultura nos encontramos con miles de personas caminando por las calles de sus ciudades. Las personas entonces se convierten en cometas. Algunas las veremos en el suelo, bien porque acaban de entrar en esa cultura, o bien porque acaban de estrellarse. Otras estarán en lo más alto, en una zona neutral, en su zona de comodidad mirando a derecha e izquierda pero sin hacer nada. Y las restantes habrán encontrado esa racha de viento que las lleva de un sitio a otro con una fuerza tal que es capaz de levantar por los aires a un adulto y hacer que tenga tiempo para hacer alguna pirueta antes de volver a tocar las olas.
¿Y cuál es el papel del coach? El coach es la persona que va sobre la tabla, el deportista que mueve las líneas para que la cometa se mueva. Pero cuidado, las líneas son las preguntas. El coach no dirige a su cliente, no lo manipula (o no debería), sino que hace que sus preguntas lo muevan hacia el viento para que la cometa tome altura o atrape ese chorro de aire que lo arrastrará sobre las olas con una fuerza tremenda.
El objetivo del coach puede ser diferente en función del momento en el que coja la cometa. Así, si la cometa está en el suelo, su función será la de elevarla poco a poco. Su objetivo será el de aumentar la autoestima de su cliente, porque la razón de la cometa no es otra que volar ¡y puede! Poco a poco irá alzándose sobre la tierra hasta llegar a lo más alto. Esa altura a la que toda cometa puede llegar y donde ésta se siente orgullosa de ser lo que es.
Una vez en lo más alto, la función del coach cambia. El coach comienza a sacar a la cometa de su zona neutral, de su zona de comodidad, moviendo las líneas de un lado a otro, haciendo preguntas. El coach comienza a notar qué preguntas tienen una respuesta mejor, dónde se aprovecha mejor la fuerza del viento. El coach tiene que estar pendiente de esas respuestas. Y una vez encontradas las respuestas con mayor energía intentará mantener a la cometa en esa zona a través de sus preguntas, para así comenzar a desplazarse del lugar en el que se encuentran a otro diferente.
Por último, mientras se desplazan por las olas, el coach deberá intentar que la cometa siga con ese impulso sin salirse de la racha de viento y dejándose llevar por el cliente, pero sin olvidarnos que son las preguntas que él hace las que consiguen que el cliente se mantenga dentro de esa corriente de aire. Y como observamos, el coach acompaña en todo momento a su cliente en el proceso.
Estrategias de genios
José Maria Garteiz
Miércoles, Septiembre 24th, 2008
En su libro “Strategies of genius“, Robert Dilts analiza los procesos cognitivos de cuatro individuos excepcionales: Aristóteles, el Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, Walt Disney y Wolfgang Amadeus Mozart. El propósito es ayudar a enriquecer nuestra percepción de la realidad de tal forma que podamos encontrar más opciones para actuar eficazmente y ecologicamente en nuestras vidas.
Así, aunque existen diferencias entre estos individuos, algunos patrones comunes emergen de la información recabada por el autor. Los diez elementos principales que parecen ser comunes a todos los genios del estudio son:
- Tienen una desarrollada habilidad para visualizar: Mozart visualizaba sus composiciones en su mente como si de un cuadro o estatua se tratara. Disney afirmaba que era esencial que una persona fuera capaz de ver en su mente cómo encajaban las diferentes piezas de una historia. Holmes enfatizaba la observación visual y la imaginación.
- Han desarrollado numerosos enlaces entre sus sentidos: Mozart puede ser el mejor ejemplo, ya que sentía, veía y hasta saboreaba la música; si bien Disney demostró en trabajos como Fantasia su habilidad para solapar sus sentidos.
- Utilizan múltiples perspectivas: Aristóteles buscaba diferentes tipos de causas en sus análisis y comprobaba sus premisas y silogismos a través de varias conversaciones verbales. Disney usaba sistemáticamente diferentes perspectivas, tales como tomar una “segunda opinión” a sus historias y planes.
- Han desarrollado una alta habilidad para cambiar entre posiciones perceptivas: Holmes se ponía en la posición de su presa mientras la investigaba. Miguel ángel podía ponerse en la posición de un trozo de piedra “Yo no hago la estatua. La estatua está dentro del marmol esperando a que la libere. Yo cincelo hasta que la libero”. Mozart afirmaba que sus sinfonías más o menos se escribían solas llegados a un punto.
- Habilidad para moverse atrás y adelante entre diferentes trozos y niveles de pensamiento: Aristóteles y Holmes comenzaban con “masas confusas” de información que inicialmente troceaban en detalles y elementos más específicos. Luego tomaban los detalles y reconstruían la “gran imagen”.
- Mantienen un bucle de retroalimentación entre lo abstracto y lo concreto: eran capaces de moverse entre los modelos abstractos y los principios y expresiones específicas de esas abstracciones. Esto formaba un círculo que les permitía refinar sus ideas y teorias del mundo concreto.
- Balance de funciones cognitivas: Soñador, realista y crítico: Aristóteles expresaba sus ideas por escrito. La mayor fortaleza de Disney era su habilidad para transformar sus sueños en expresiones tangibles. Mozart escribió sus sueños musicales en forma de notas.
- Realizan preguntas básicas: Aristóteles definió cuatro preguntas básicas que continuamente preguntaba y un proceso para comprobar sus asuncines y premisas. La música de Mozart era el resultado de una duda constante sobre si “dos notas se aman entre si”.
- Utilizan metáforas y analogías: Holmes afirmaba que sus métodos estaban basados en “la mezcla de imaginación y realidad”. Aristóteles constantemente ilustraba sus ideas con ejemplos y analogías.
- Tienen una misión más allá de su indetidad individual: una característica común de los genios es que perciben que su trabajo viene de algo y sirve a algo más grande que ellos mismos. Aristóteles buscó los principios fundamentales en toda la naturaleza. Mozart afirmaba que su musica “encendía su alma” y daba las gracias a su creador por el regalo divino.
Cómo conversar de forma natural
José Maria Garteiz
Martes, Septiembre 23rd, 2008
Hace tiempo tuve el placer de trabajar con una persona cuyos conocimientos sobre su trabajo eran excepcionales. Conocía todo lo que debía conocerse sobre el tema en cuestión: las tareas a realizar, los tiempos para cada tarea, el equipo necesario, los riesgos que podían encontrarse, etc. Era lo que el cliente podría llamar un “buen profesional“. Sin embargo el cliente comenzó a tener sus dudas al respecto de este profesional.
¿Qué hacía que esta persona no diese esa imagen de buen profesional al cliente? ¿Dónde estaba su debilidad? Técnicamente era una persona brillante, y por tanto podía resolver cualquier duda que se le presentara. En las conversaciones de tú a tú también se manejaba con soltura. Entonces ¿dónde aparecían las dudas del cliente con respecto a esta persona?
Su debilidad estaba en las presentaciones al Comité de Dirección. En ese momento, al verse frente a más de una docena de altos cargos, toda la seguridad con la que había entrado a la sala parecía desvanecerse de un plumazo. Al hablar su voz no daba muestras de seguridad, carraspeaba la garganta cada dos por tres y su mirada estaba perdida. Esto hacía que cualquier cosa que dijera se pusiera en tela de juicio, ya que no daba la seguridad que un comité de Dirección puede esperar de una persona.
¿Cómo se puede mantener una reunión hablando de forma segura y natural? El ejercicio propuesto para este caso fue el siguiente:
- Cierra los ojos y crea una imagen de esa reunión con el Comité de Dirección. Pon a las personas que van a acudir a ella, cómo van vestidas, dónde se sientan, cómo te miran, cómo te sientes. Esta es la imagen que quieres que desaparezca de tu mente. Observa dónde se encuentra la imagen en tu mente.
- Ahora visualiza un grupo de personas con las que te sientas familiarizado y a gusto, alguien con quien te sientas cómodo hablando. ¿Cómo visten, cómo hablan, cómo te miran, cómo te sientes? Así es como te quieres sentir en las reuniones del Comité. Esta es la imagen de cómo te quieres sentir. Pon esta imagen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha de la imagen anterior -como en un televisor cuando estas haciendo zapping con el canal principal de fondo.
- Ahora coge la imagen pequeña con tu mano mental y tráela al frente rápidamente, haciendo que la imagen que te hace sentir mal se rompa en mil pedazos y la nueva se haga más brillante y colorida en tu mente, siendo ahora el “canal principal”.
- Abre tus ojos. Vuelve a cerrarlos. Vuelve a hacer zapping. Trae la imagen pequeña de nuevo al frente, rompiendo la antigua en mil pedazos.
- Repite el punto 4 diez veces más.
Al final, cada vez que pienses en la reunión con el Comité, la imagen que te vendrá a la cabeza es la de una reunión con aquellas personas con las que te sientes bien, permitiéndote que puedas hablar con confianza frente al Comité, la chica que te gusta o el jefe al que le quieres pedir el aumento.
Autosabotaje
José Maria Garteiz
Viernes, Septiembre 19th, 2008
La Real Academia define el sabotaje como una “oposición u obstrucción disimulada contra proyectos, órdenes, decisiones, ideas, etc.“ Y si hablamos de disimulo… ¡quién mejor que uno mismo para que no te des cuenta de nada!
Así que podemos entender el autosabotaje como la oposición de “mi yo más interno” contra mis proyectos, decisiones, ideas, etc.. ¡Qué locura! – podrá decir más de uno. Sin embargo ¿no te ha pasado alguna vez que…
- … te apuntas a un gimnasio, pero vas un día o no vas en absoluto?
- … quieres adelgazar unos kilos, pero rompes el régimen comiendo cualquier cosa?
- … deseas cambiar de trabajo, pero no envías el currículo a las empresas que te interesan?
- … postergas decisiones, aunque sabes que así pierdes oportunidades y el tiempo sigue pasando?
¡Eso es autosabotaje! ¿Y cuáles son las causas más frecuentes?
- La fuerza del hábito: para llegar puntual a mis citas no tengo que salir con el tiempo justo de casa y debo prever las incidencias del tráfico, por lo tanto debo cambiar mis hábitos.
- Comodidad: es más cómodo no hacerlo, además no veo la satisfacción que me proporcionaría cambiar en el corto plazo.
- Miedos: mis inseguridades y baja autoestima evitan que le pida salir a la chica que me gusta y así no recibo un “no” por respuesta, el cual me podría hundir aún más en la miseria.
- Culpabilidad: es que realmente “no me lo merezco“.
- Pérdidas que conlleva: quiero dejar la relación, pero no lo hago porque entonces perdería a mi pareja y todo lo que conlleva una relación.
- Necesidades básicas no satisfechas: mi falta de cariño es tan grande que prefiero estar enfermo para seguir recibiendo atención y cariño.
El autosaboteador actúa impidiendo la conducta deseada con diversas tácticas, algunas de las cuales menciono a continuación:
- nos hace racionalizar las cosas para restar valor a nuestro objetivo;
- nos busca satisfacciones a corto plazo;
- nos hace olvidadizos, no somos capaces de retener la información que le molesta;
- nos convence de que el objetivo es una meta inalcanzable y… ¡menudo esfuerzo!;
- nos hace sentirnos incapaces, así que ¡para qué intentarlo!
Y tu autosaboteador ¿cómo funciona?
Crisis vitales
José Maria Garteiz
Jueves, Septiembre 18th, 2008
¿Qué es una crisis vital? Las crisis vitales son acontecimientos que hacen que nuestra vida cambie de repente, que tome un rumbo nuevo. Las más importantes son:
- Muerte de la pareja o de un familiar cercano
- Diagnóstico de una enfermedad crónica o terminal
- Ruptura de la pareja
- Pérdida del trabajo
- Cambio de país de residencia
¿Qué ocurre en estos casos? Todo trauma tiene unos síntomas asociados, lo que se conoce como “estrés postraumático“. La American Psychiatric Association recoge en su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales los síntomas de estrés postraumático, de entre los que cabe destacar: la dificultad para conciliar o mantener el sueño; la irritabilidad; la sensación de desapego frente a los demás; los recuerdos recurrentes, y el malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos que recuerdan algo del acontecimiento traumático.
¿Cuánto pueden durar estos síntomas? No soy yo el experto a quien consultar sobre este punto, pero el refranero popular es sabio en estos temas, y dice: “El tiempo lo cura todo“. Y así es. Cada persona tiene su ritmo. Unos pueden tardar más y otros menos, pero todos pasan por las siguientes fases donde la percepción de su propia competencia sube y baja como una montaña rusa.
Las fases de la actitud ante los procesos de cambio no intencional son:
- Sorpresa. La percepción de nuestra propia competencia cae, pero sin llegar a ser muy acusada.
- Negación. Durante esta fase la percepción de nuestra competencia sube hasta niveles similares a los que teníamos antes del evento traumático.
- Reconocimiento racional. Durante esta fase la percepción de nuestra competencia comienza a bajar de forma vertiginosa.
- Aceptación emocional. Es el momento más bajo de todo el proceso. Es cuando “tocamos fondo“.
- Experimentar (y permitir errores). Nuestra percepción comienza a subir, pudiendo situarse en niveles superiores a los que teníamos antes del acontecimiento.
- Entendimiento, integración. La percepción de nuestra competencia sigue aumentando con el tiempo.
¿Cómo puedo facilitar el cambio? El proceso para facilitar este tipo de cambios es el siguiente:
- Aceptar que estoy involucrado en un proceso de cambio.
- Identificar los obstáculos y enfrentarlos.
- Clarificar mi intención de cambiar.
- Escuchar y atender las relaciones.
- Diseñar acciones y comprometernos a ejecutarlas.
- Disfrutar del proceso.
El arte de criticar
José Maria Garteiz
Miércoles, Septiembre 17th, 2008
Aristóteles, en “Ética para Nicómaco“, dice: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.“
La crítica, por norma general, tiende a ser destructiva y es la peor forma de motivar a alguien. Se suele expresar como queja personal, más que como queja sobre la que se puede actuar, y para ello se utilizan acusaciones personales cargadas de desprecio, sarcasmo e incluso disgusto.
La actitud más habitual de quienes reciben la crítica es ponerse a la defensiva al sentirse atacados, enojarse e incluso no volver a colaborar en futuros proyectos con la persona que les ha criticado. El ataque personal tiene un efecto devastador sobre el estado del ánimo.
A principios del siglo pasado Dale Carnegie decía: “Sea caluroso en su aprobación y abundante en el elogio“. Sin embargo, más de medio siglo después, nuestros ejecutivos siguen cayendo en esta misma trampa, siendo muy proclives a la crítica y muy comedidos con las alabanzas, dejando así que sus empleados sólo reciban retroalimentación cuando han cometido un error.
El no expresar una crítica también es negativo para los jefes. Al no expresar sus sentimientos, su frustración va en aumento hasta que, el día menos pensado, en el lugar más inoportuno, estallan de golpe. Si por el contrario hubiera manifestado sus críticas, no sólo hubiera evitado su frustración, sino que el empleado, al menos, hubiera tenido la posibilidad de corregir el problema. Desafortunadamente, la gente espera demasiado para expresar sus críticas y, cuando lo hacen, su enfado es tal que es difícil poder controlar lo que dicen, vertiendo las críticas de la peor manera posible.
¿Cómo podemos aprender el arte de la crítica? Es sencillo. La crítica apropiada no se ocupa tanto de atribuir los errores a un rasgo de carácter como de centrarse en lo que la persona ha hecho y puede hacer.
Adicionalmente es recomendable tener en mente las sugerencias que Harry Levinson, antiguo psicoanalista, indica en el libro “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman para hacernos verdaderos maestros en el arte de la crítica:
- Sea concreto. Concéntrese en algún incidente significativo, en algún acontecimiento que ilustre un problema clave que deba cambiar o en alguna pauta deficiente (como, por ejemplo, la incapacidad de realizar adecuadamente determinados aspectos de un trabajo).
- Ofrezca soluciones. La crítica, como todo feedback útil, debería apuntar a una forma de resolver el problema. De otro modo, el receptor puede quedar frustado, desmoralizado o desmotivado.
- Permanezca presente. Las críticas, al igual que las alabanzas, son más eficaces cara a cara y en privado.
- Permanezca sensible. Ésta es una llamada a la empatía, a tratar de sintonizar con el impacto que tienen sus palabras y su forma de expresión sobre el receptor.
Quiero ser feliz
José Maria Garteiz
Martes, Septiembre 16th, 2008
No es la primera vez que cuando le pregunto a alguien “¿Qué quieres?“, me responde “¡Ser feliz!“. Y no es raro oír esta respuesta, porque la felicidad nos engancha como si de una droga se tratara, haciendo que queramos ser felices durante más tiempo, en más lugares y con más gente. Incluso se la deseamos a nuestros seres más queridos para que ellos también puedan disfrutar del placer de ser feliz.
Pero ¿dónde está la felicidad? Cuenta la leyenda que en el principio de los tiempos se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: “Debemos quitarles algo a los humanos, pero ¿qué les quitamos?“. Después de mucho pensar uno dijo: “¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar…
¿Y dónde la escondieron? Los que hayan respondido que la felicidad está fuera de uno mismo… ¡buena suerte! Los traviesos demonios escondieron la felicidad dentro de nosotros. Si realmente queremos ser felices tendremos que buscar la felicidad dentro de nosotros. Y aunque la felicidad no tiene por qué ser la misma para todas las personas, sí depende de las condiciones internas de cada uno.
Y ¿cómo encuentro la felicidad dentro de mi? Hay un medio seguro. Consiste en controlar nuestros pensamientos. Shakespeare dijo “Nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace que las cosas sean buenas o malas.“
No es lo que tenemos o lo que somos o dónde estamos lo que nos hace felices o desgraciados, sino lo que pensamos acerca de todo ello. Dos personas pueden trabajar en el mismo cliente, realizando las mismas tareas y ganando lo mismo a fin de mes, pero una es feliz y la otra no. ¿Qué es lo que cambia? Su actitud mental.
¿Y cuán feliz puedo ser? Abraham Lincoln lo señaló una vez con las siguientes palabras: “casi todas las personas son tan felices como se deciden a serlo“.
Sonría, por favor
José Maria Garteiz
Lunes, Septiembre 15th, 2008
A principios del s. XX, Charles Schwab le dijo a su amigo Dale Carnegie que su sonrisa le había valido un millón de dólares. Carnegie comentaba en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas “… es probable que haya pecado por defecto más que por exceso en ese cálculo.”
Un millón de dólares de hace más de 70 años sería como decir ahora que su sonrisa le había reportado más de 20 millones de euros -dejo el cálculo exacto para los economistas-, o lo que es lo mismo, más de 3.000 millones de nuestras queridas pesetas.
Más recientemente, Woody Allen dijo en una de sus películas algo así como: “No temas al hombre apuesto que se acerca a tu mujer, sino al que la haga reír“.
Da igual si es por dinero o por miedo a perder a la mujer con la que compartes tu vida pero ¿no tienes ganas de sonreír?
No, no es una sonrisa poco sincera lo que le dio a Schwab su fama, ni la que encandilará a esa mujer a la que te estas acercando, sino una sonrisa verdadera, una sonrisa que alegre el corazón, que venga de adentro, una sonrisa que valga cada uno de esos 20 millones de euro o el corazón de esa mujer. Los actos hablan en voz más alta que las palabras, y una sonrisa expresa: “Me gustas. Me causas felicidad. Me alegro tanto de verte”
¿No tienes ganas de sonreír? Está bien ¿qué puedes hacer? Dos cosas:
- Esforzarte en sonreír. Si estas solo, pon tu canción favorita, silba, tararea o cantala.
- Procede como si fueras feliz, y eso contribuirá a hacerte feliz.
El extinto profesor William James dijo: “La acción parece seguir al sentimiento, pero en realidad la acción y el sentimiento van juntos; y si se regula la acción, que está bajo el control más directo de la voluntad, podemos regular el sentimiento, que no lo está“.
Obviamente, si eres una persona que siempre vas con el ceño fruncido y cara de pocos amigos, la gente se sorprenderá, y hasta se quedará atónita con el cambio. Pero no importa, a las personas que nunca te hayan visto sonreír dilas que a partir de hoy la sonrisa será cosa de todos los días. Verás lo que sucede a tu alrededor.
Escucha activa
José Maria Garteiz
Sábado, Septiembre 13th, 2008
¿Cuántas veces hemos dicho a alguna persona “¡Es que no me escuchas!“?
No es difícil encontrarte en el trabajo, en la calle e incluso en tu propia casa, con personas que te oyen, es decir, que perciben con el oído los sonidos que salen de tu boca, pero no los escuchan, no prestan atención a lo que oyen, por lo que no reciben el mensaje que queremos transmitir.
Este tipo de personas suelen tener el foco de atención sobre sí mismos. Se distraen fácilmente con su diálogo interno, mientras están pensando en la pregunta que nos van a hacer cuando cojamos aire de nuevo. Normalmente sólo oyen palabras que se filtran entre su diálogo, perdiendo la verdadera esencia del mensaje. Suelen hacer interpretaciones a partir de una palabra suelta y, además, son ellos quienes dirigen la conversación.
Pero ¿cómo podemos evitar ser nosotros uno de estos personajes tan molestos? ¿Cómo podemos practicar la escucha eficaz?
El nivel más alto de escucha es aquel en el que se escucha de forma global lo que la otra persona dice, y lo que no dice -expresado a través de su lenguaje corporal. Se le suele preguntar para confirmar lo que se entiende de ambos lenguajes, teniendo en cuenta todos los elementos, palabras, tonos, respiración, etc. Se evita interpretar y ser directivo. Se resume y parafrasea lo que dice el interlocutor para asegurar la claridad y el entendimiento.
A continuación cito algunos consejos para conseguir este nivel de escucha:
- Tener como objetivo el escuchar
- Liberarse de todo juicio inicial
- Evitar distracciones
- Reformular o parafrasear
- Valorar la carga afectiva
- Aislar la esencia del mensaje
- Esperar a que acabe el otro antes de responder
En pocas semanas nos estarán diciendo “¡Me encanta hablar contigo, porque escuchas lo que tengo que decir!“
Gestión del tiempo
José Maria Garteiz
Viernes, Septiembre 12th, 2008
El trabajo, el gimnasio, los niños, la casa… hoy en día son tantas las actividades que realizamos a lo largo del día que no es raro escuchar a la gente decir “es que no tengo tiempo“. Algunas empresas de productos lácteos han visto este nuevo patrón de conducta y ya anuncian por televisión productos para mejorar las defensas de nuestro organismo, ya que según dicen, esta hiperactividad reduce nuestras defensas durante cualquier época del año.
Por su parte, Mertxe Pasamontes comentaba hace unos días en su blog que hay que “hacer las cosas, pero sin darles urgencia, dedicando el tiempo necesario“. Este comentario me evoca la forma de vida de los caribeños, quienes parecen no estresarse por nada y quienes se toman su tiempo para cada cosa que hacen.
Pero sin querer llegar a ninguno de estos extremos ¿cómo aprendo a gestionar mi tiempo para tener una vida equilibrada? Tal vez la primera respuesta que se nos ocurre a la mayoría es “¡Aprende a delegar!“. Hay personas que necesitan tener el control absoluto de todo lo que sucede a su alrededor, incluso de aquellas cosas que no son importantes.
Otra respuesta suele ser “¡Elimina cosas!“. Hay personas que tienen que ir a todos los eventos, a todas las reuniones, estar en todas partes, lo cual sólo incrementa su nivel de estrés y ansiedad.
Otra respuesta suele ser “¡Planifica tu agenda!“. Hay gente que hace las cosas según le llegan. Ahora esto, ahora lo otro. Nunca parecen acabar nada y siempre tienen la mesa llena de papeles. Al final esto supone un nivel de ansiedad alto, porque nunca terminan nada de lo que tienen entre manos, porque siempre tienen algo nuevo que hacer.
¿Cómo podemos comenzar a equilibrar nuestras vidas? Tal vez sería interesante comenzar por saber el significado de los términos “importante” y “urgente“.
La RAE define el término urgente como “que urge“. Por tanto, algo urgente es algo que se exige con apremio. Algo que puedes incluso ser obligado a hacer con mandamiento de autoridad. Mientras que define el término importante como la “cualidad de lo importante, de lo que es muy conveniente o interesante, o de mucha entidad o consecuencia“.
Por tanto, teniendo esto en cuenta, la regla a seguir sería:
- importante + urgente = Hazlo ya
- importante + no urgente= Agenda
- urgente + no importante= Delegar
- no urgente + no importante = Eliminar
¿Qué te impide empezar hoy a mejorar tu calidad de vida utilizando estas simples reglas?